Subastas en Internet - Introducción
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Introducción Las subastas han tenido mucho éxito en Internet. Desde hace ya unos años podemos comprar y vender cualquier cosa tanto nueva como de segunda mano. El sistema es simple, el ofertante pone el producto que desea vender a un precio mínimo, el intervalo de las pujas y una fecha tope en que la subasta quedará cerrarada. El producto ofertado será adquirido por el mejor postor. Existen variantes pero el principio es el mismo. La diferencia más importante con las subastas del mundo físico, a parte de obviamente la cantidad de ofertantes y de compradores, es que éstas suelen ser de objetos más bien únicos y costosos (arte, coches clásicos, …), en cambio en Internet se puede encontrar cualquier cosa, desde unos zapatos usados hasta un avión jet. Así pues, podemos poner en venta por Internet todo aquello que no usamos: Ropa que ya no nos vamos a poner, teléfonos móviles, ordenadores, libros y por supuesto cualquier objeto de colección como sellos, llaveros o pins. Cuando deseemos adquirir alguno objeto, escojeremos de preferencia a un vendedor que esté calificado con una buena puntuación y tenga opiniones favorables. Las puntuaciones y las opiniones son emitidas por otros compradores. Así, si quedamos satisfechos con una compra puntuaremos positivamente al vendedor y viceversa. También tendremos muy en cuenta la antigüedad, los métodos de pago que acepta y la zona geográfica, puesto que los gastos de envio pueden llegar a ser más caros que el mismo objeto que hemos adquirido. Seremos cautos con los vendedores poco serios y los timadores más o menos profesionales que pululan por los mundos de las subastas. |
Para fijar el precio mínimo de nuestra ganga, antes miraremos artículos parecidos que ya se estén subastando y actuaremos en función de la oferta y la demanda existente (a menos oferta más precio, a más oferta menos precio). En principio es bueno poner un precio inicial bajo, puesto que la gente se va animar a pujar mucho más que si el objeto ya sale con un precio muy elevado. Por ejemplo, si queremos vender una cámara de fotos cuyo precio es de unos 100 euros y iniciamos la subasta a 90 euros, ésta no parece ser muy atractiva para el posible comprador. En cambio si empezamos con 5 euros habrá muchas personas que se fijarán en la cámara y se picarán para conseguirla. También se puede observar que el número de las pujas aumenta al finalizar el terminio de la subasta. Ésto es porque, imaginemos que el último postor ha ofrecido 80 euros, si nosotros ofecemos 85 euros un día antes de concluir el plazo, el de 80 euros (u otro) puede subir a 90 euros, con lo que deberemos volver a pujar. En cambio, si esperamos a los últimos segundos nos quedaremos definitivamente con la cámara y a 85 euros, puesto que la subasta quedará cerrada de inmediato.
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